Río y bosque, Valle de Andorra, Ushuaia

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enero de 2019

Canal Beagle, Ushuaia

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martes, 21 de febrero de 2023

Rodrigo Petronio

 Os Homens carregam suas sombras

Os homens carregam suas sombras.

 Afundam na madrugada com todas as suas estrelas.

 Não conheço minha carne.

Não sou dono das sílabas que meus lábios subtraem ao eclipse

e as chamas verdes destas árvores.

 Marcho pelo céu e me detenho vazio de corpo e alma

Diante dos deuses que se suicidam no abismo.

Toda eternidade me é contrária e só sou eu mesmo naquilo que liquido.

A benevolência cresce em mim como uma praga.

E o amor só se realiza como acerto de meus passos mal desenhados e malditos.

Cavalos me despertam.

Ultrapassam minha sede e minha espécie rumo ao nada.

Não há água que limpe a sujeira de minhas mãos e da minha raça.

A clareira dos abutres já me espera.

Homenagem lunar tatuada em minhas chagas.

Círculo monótono de pés e de gravetos fremem em meu coração.

Enquanto as paredes podres se destacam do meu sangue enferrujado.

E eu assisto indiferente

À procissão de vermes que deixam minha existência bem mais leve

E coroam a minha cabeça abençoada.

Meu rosto é esse espaço.

 Inauguro a minha fala entre essas rezes.

 Não sou o sopro liverto com as palavras

Nem a glória que se eleva fugaz

Ave solta de meu pulso aberto e minhas palmas.

Eu sou o homem.

E agora me ajoelho contrito ante o sol negro em minha prece.

 

 De “Eu venho de um país selvagem”, 2009


Los hombres cargan sus sombras

 

 

Los hombres cargan sus sombras.

Se hunden en la madrugada con todas sus estrellas.

No conozco mi carne.

No soy dueño de las sílabas que mis labios sustraen al eclipse

y a las llamas verdes de estos árboles.

Marcho por el cielo y me detengo vacío de cuerpo y alma

Delante de los dioses que se suicidan en el abismo.

Toda eternidad me es contraria y solo soy el mismo en aquello que extingo.

La benevolencia crece como una plaga en mí.


Y el amor solo se realiza igual que la certeza de mis pasos mal dibujados y malditos.

Caballos me despiertan.

Ultrapasan mi sed y mi especie rumbo a la nada.

No hay agua que limpie la suciedad de mis manos y de mi raza.

El claro de los buitres ya me espera.

Homenaje lunar tatuado en mis llagas.

Círculo monótono de pies y palos tiemblan en mi corazón.

Mientras las podridas paredes se destacan de mi sangre herrumbrada.

Y yo asisto indiferente

A la procesión de gusanos que dejan mi existencia bien leve

Y coronan mi cabeza bendecida.

Mi rostro es ese espacio.

Inauguro mi habla entre esos rezos.

No soy el soplo libre con las palabras

Ni la gloria que se eleva fugaz

Ave suelta de mi pulso abierto y mis palmas.

Yo soy el Hombre.

Y ahora me arrodillo contrito ante el sol negro en mi oración.



Não conheço teu corpo: habito tua voz

 

Não conheço teu corpo: habito tua voz.

A noite é um som de galos e se quebra.

Desperta o minério. Sonha alada dentro do cristal.

Abriga nossa faces. Desfaz toda distância.

Suprime o espaço que vai da ideia à treva.

Clareira e vazante. Esta foz nos precede.

A água gera uma água inaugural em sua taça.

És tu, pedra enredada entreas mãos das ervas.

Onde esculpo teu rosto feito de carícia e tempo.

Aqui vivemos o despertar da carne, presa e pétala.

Iluminados irrigamos essas árvores, somos sua linfa.

A madrugada tranquila, verde tergal, sonho aberto

Verga -se sobre os confins de nossos corpos

e as éguas que movem a Terra.

Sorvidos em um movimento puro, ela nos rega.

Assim a eternidade se entrelaça em nós.

Assim a plenitude não nos basta:

Animais, extraímos luz da luz na selva.

 

 De “Eu venho de um país selvagem”

 

 


No conozco tu cuerpo: habito tu voz

 

No conozco tu cuerpo: habito tu voz.

La noche es un son de gallos que se quiebra.

Despierta el mineral. Sueña leve dentro del cristal.

Abriga nuestras caras. Deshace toda distancia.

Suprime el espacio que va de la idea a la tiniebla.

Claridad y reflujo. Esta confluencia nos precede.

El agua concibe un agua inaugural en su taza.

Eres tú, piedra enredada entre las manos de las hierbas.

Donde esculpo tu rostro hecho de caricia y tiempo.

Aquí vivimos el despertar de la carne, presa y pétalo.

Iluminados irrigamos estos árboles, somos su linfa.

La madrugada tranquila, verde tergal, sueño abierto

Se cimbrea sobre los confines de nuestros cuerpos

y de las yeguas que mueven la Tierra.

Absorbido en un movimiento puro, ella nos riega.

Así la eternidad se entrelaza en nosotros.

Así la plenitud no nos basta:

Animales, extrajimos luz de la luz en la selva.

 

 

……………………………………………………………

 

A chuva refaz os interiores em silêncio

 

A chuva refaz os interiores em silêncio.

Desmancha todos os muros com suas luvas.

Somos todos estrangeiros. Não há ninguém lá fora.

O sol não veio. Seus favos de trigo não deitaram sobre a noite.

Nem a água antiquíssima pousou sobre meus cabelos.

O cristal ainda dorme em seu primeiro espinho.

Que venha a política. A merda polida por palabras.

O assassinato em nome de nobres causas.

Civilização, arte, imbecis emoldurando nada.

Todos nós, coisas entre coisas, avessos da espada.

Holocausto ao vazio, templos de lata.

A fauna nos povoa quando somos este espaço

Entre o voo verdadeiro e o projeto de asa.

A cada gota um deus em mim se levanta nesta sala.

 Sei que foste para outro país, inacessível.

Trazes apenas a marca de tua alma em cada objeto

E caminhas pela casa e te perdes nos espelhos.

Uma estupidez qualquer que nos tire deste peso:

Existirmos sem palavras, sermos sem saber do ser, seu veio.

Essa morte abjeta, compartida, ossos animados,

Gado sem recheio que vende a alma em troca de conceitos.

Apenas eu e tu, contra o mundo, o círculo não se completa.

A chuva, ela e apenas ela, eternamente cai.

Não explica, não indaga, não oculta, não confessa.

Apenas demonstra a lei da gravidade e sua beleza:

Maior afirmação de quem sorri em plena queda.

 

 De “Eu venho de um país selvagem”

 

 

 

 

La lluvia rehace en silencio los interiores

 

La lluvia rehace en silencio los interiores.

Deshace todos los muros con sus guantes.

Somos todos extranjeros. No hay nadie allá afuera.

No veo el sol. Sus panales de trigo no se tenderán sobre la noche.

Ni la antiquísima agua se posó sobre mis cabellos.

El cristal aun duerme en su primera espina.

Que venga la política. La mierda pulida por palabras.

El asesinato en nombre de nobles causas.

Civilización, arte, imbéciles enmarcando la nada.

Todos nosotros, cosas entre cosas, aviesos de la espada.

Holocausto al vacío, templos de lata.

La fauna nos puebla cuando somos este espacio

Entre el vuelo verdadero y un proyecto de ala.

 Un dios en mí se levanta en esta sala a cada gota.

Sé que fuiste a otro país, inaccesible.

Trazas apenas la marca de tu alma en cada objeto

Y caminas por la casa y te pierdes en los espejos.

Una estupidez cualquiera que nos gire de este peso:

Existimos sin palabras, somos sin saber del ser, su vena.

Esa muerte abyecta, compartida, huesos animados,

Ganado sin relleno que vende el alma en trueque de conceptos.

Apenas tú y yo, contra el mundo, el círculo no se completa.

La lluvia, ella y apenas ella, eternamente cae.

No explica, no indaga, no oculta, no confiesa.

Apenas demuestra la ley de la gravedad y su belleza:

Mayor afirmación de quien sonríe en plena caída.

 (c) Rodrigo Petronio

San Pablo 

Brasil 

traducción al español: (c) Federico Rivero Scarani y Camila Olmedo

…………………………………………………………………….

 

 

Rodrigo Petronio, (São Paulo, Brasil, 1975), es escritor y filósofo, autor de 17 libros. Profesor de la FAAP y coordinador del curso de Escritura Creativa, uno de los pocos estudiantes de posgrado en portugués en esta área. Doctorado en Literatura Comparada (UERJ), completó su estudio sándwich en la Universidad de Stanford. Graduado en Literatura Clásica y Vernácula (USP), con dos maestrías: en Ciencias Religiosas (PUC-SP), sobre el filósofo contemporáneo Peter Sloterdijk, y en Literatura Comparada (UERJ), sobre literatura y filosofía del Renacimiento. Desarrollo posdoctoral en el programa Inteligencia Digital y Tecnología del Diseño (TIDD|PUC-SP), donde actualmente es investigador asociado. Durante veinte años ha impartido oficios de escritura creativa y cursos libres en diversas instituciones. El Taller de Escritura Creativa y el Curso Libre de Filosofía serán referencias en Brasil. Actualmente en el mercado editorial desde hace veintiséis años, trabajó en cientos de obras y en todas las etapas del proceso editorial. Desde hace veintitantos años colabora regularmente como periodista y ha publicado cientos de artículos, reseñas y ensayos en algunos de los dos principales medios impresos. Recibió premios nacionales e internacionales en las categorías de poesía, ficción y ensayo.

traducción al español de Federico Rivero Scarani y Camila Olmedo

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Federico Rivero Scarani

Poemas del libro En el jardín de piedra*


VI

Para Keidin Yeneska, mi eterno amor

Sé que me amas como un río noble

con el perfume del jardín

y con el dolor de tu sufrimiento

me amas con una mañana, con un atardecer

largamente quieto y atrapado

por nuestras manos durante enero

lo reteníamos para que no despertara

y así, amándote, aguantaríamos la noche

la noche que nos abría las puertas para el sexo.

Me quieres, me deseas, me amas con toda tu belleza

y tu desgano, la apatía de ser

mientras sola mirabas el techo de la habitación

sin risas ni lamento, solo melancolía.

Me has amado con el dedo lastimado de la traición, también,

con tu propio miedo al amor

y el disfrute de estar conmigo a la deriva

aquí, en el Jardín de Piedra

tranquila respirando aromas de rosas veraniegas.

Así me querés, y te miro como se mira

un extenso cielo rojizo y amarillo vermelio

detenido

dulce y sigiloso para acariciar

como nuestros cuerpos.

 

VII

Me he decidido a evitar el Sufrimiento

que se eleva hasta el cielo,

a ese oleaje de padecer como un brebaje

para la amargura de la sed.

Ese Sufrimiento que encandila

al Silencio perpetuo, amigo de todos las horas,

a una luz tallada en los tristes ojos.

No quiero detenerme bajo el cielo esculpido

de cemento, gris como estatua abandonada,

no quiero, me niego a detenerme en una nota

del solfeo melancólico, crepuscular.

Y si evito el Sufrimiento atroz,

carta de un juego a veces absurdo,

espero llegar al Pórtico que me saque

de un Museo llamado vida.

Llegando a mí mismo

me instalo cuidadoso y en el reposo

con la Fatalidad que no deja

permanezco.

(c) Federico Rivero Scarani 

Montevideo 


República Oriental del Uruguay

*selección de poemas de Federico Rivero Scarani 

Federico Rivero Scarani, 1974, Montevideo-República Oriental del Uruguay. Docente de Literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas. Colaboró en diversos medios Uruguay como El Diario de la noche, Relaciones, Graffiti, y también en revistas internacionales como Archivos del Sur (Argentina) y Banda Hispânica.com (Brasil), Carruaje de Pájaros(México), InComunidade (Portugal), Resonancias(Francia). OBRAS: : “La Lira el Cobre y el Sur “(1993); “Ecos de la Estigia” (1998);”Atmósferas”, Vintén Editor (Mención Honorífica de la Intendencia Municipal de Montevideo, 1999); participó en el CD “Sala de experimentación y trabajos originales”, Maldonado 2002; “Noctambulario”, CD con poemas del autor y del poeta brasilero Rodrigo Petronio recitados por Federico Scarani, digitalizados por el poeta y perfórmer Juan Ángel Italiano, (2003); “Synteresis perdida”(2005); “Cuentos Completos” (2007); “El agua de las estrellas” (2013); “Desde el Ocaso”, (2014) editado en las páginas digitales EspacioLatino.com /Camaléo.com; “Reflejos de la Oscuridad”, (2018), autores.uy. “Amor, Barniz Gris”, Edit. JustFiction, Letonia, (2019), Editorial Rosae, Montevideo – Uruguay

lunes, 8 de junio de 2020

Federico Rivero Scarani


Saltando a nuestro abismo
selección de poemas de Federico Rivero Scarani 

Soy una Cyneida, soy quien soy.
Tengo derecho al Amor?
Me puedes amar?
Es un desafío que estoy dispuesta a sortear.
Y vos? Hasta dónde tu ética y tu moral te lo permitirán?
Hago muchas preguntas.

Me introdujeron el alma de un Filósofo.
No soy Poeta. Y me duele.
Por eso pregunto en lugar de responder.
Ahí radica la diferencia. Esa diferencia entre vos y yo.

----------------


VI

Mi querida amiga, el amor es una hermosa Tormenta de verano que como llega se va. Y la Ilusión sopla como el viento llevando a esa nube a estaciones emotivas.
El amor fugaz, el deseo de amar, nos llevan a imaginar a la persona como un ser único, casi inmaculado igual a un ángel.
A mi entender los ángeles son tan débiles ante el amor de una mujer y el hombre se les parece.

MALDITO MOMENTO

Me siento malditamente endemoniado
Por los aires acres de estos días venenosos
Mi corazón, dejó de latir, porque ladra igual al perro resentido.


¡MALDITAS SEAN ESTAS HORAS SUCIAS!

Busco soberbio el “Reloj de los Condenados”
Deseo saber en qué Tiempo raído vivo,
Si es que vivo…

¡SEAN CONDENADAS AL SUPLICIO Y AL FLAGELO
ESTAS HORAS SUCIAS!

No me interesa tu Amor, ni tu indulgencia,
¡Sos parte del Tiempo que me oprime los pulmones!
Andaré, ya que no te quiero…
Estar solo, solo, como un palo
como el último ángel que huyo del Cielo.
Adiós. Buena suerte para mí

XIII

Nunca te vi sangrar como una tarde de enero, de todas maneras busco en mi memoria vegetal los fragmentos de aquel tiempo en el que estuve contemplando la sangría sobre tus venas queridas. Así lo sostengo, similar a un ángulo entre dos líneas cruzadas, amor mío, lo sostengo igual al árbol con sus ramas y hojas y aun así deambulo con los ojos tristes entre calles arrepentidas. Si supieras el sufrimiento, la rabia, el desasosiego que me patean los días estoy seguro que elevarías plegarias a un dios que calla pero no se inmuta porque las nubes traducen su lenguaje para aquellos que lo saben leer. Querida mía, amor de mi cielo, te ruego que no me patees como una cebolla podrida de la cocina, apiádate de mis horas rotas, que yo estigmatizo en la distancia. Nos uniremos, solo el tiempo será nuestro padrino de bodas; adiós ventanas venecianas, chau querido trafoguero, hasta siempre tierra seca, nos veremos en el manicomio estelar”.

© Federico Rivero Scarani

Montevideo 

República Oriental del Uruguay

*selección de poemas de Federico Rivero Scarani 

Federico Rivero Scarani, 1974, Montevideo-República Oriental del Uruguay. Docente de Literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas. Colaboró en diversos medios Uruguay como El Diario de la noche, Relaciones, Graffiti, y también en revistas internacionales como Archivos del Sur (Argentina) y Banda Hispânica.com (Brasil), Carruaje de Pájaros(México), InComunidade (Portugal), Resonancias(Francia). OBRAS: : “La Lira el Cobre y el Sur “(1993); “Ecos de la Estigia” (1998);”Atmósferas”, Vintén Editor (Mención Honorífica de la Intendencia Municipal de Montevideo, 1999); participó en el CD “Sala de experimentación y trabajos originales”, Maldonado 2002; “Noctambulario”, CD con poemas del autor y del poeta brasilero Rodrigo Petronio recitados por Federico Scarani, digitalizados por el poeta y perfórmer Juan Ángel Italiano, (2003); “Synteresis perdida”(2005); “Cuentos Completos” (2007); “El agua de las estrellas” (2013); “Desde el Ocaso”, (2014) editado en las páginas digitales EspacioLatino.com /Camaléo.com; “Reflejos de la Oscuridad”, (2018), autores.uy. “Amor, Barniz Gris”, Edit. JustFiction, Letonia, (2019), Editorial Rosae, Montevideo – Uruguay